Conocernos entre anarquistas, saber quiénes luchamos, dónde y cómo lo hacemos nos permite reconocernos como compañeros de batallas que construimos de mil maneras el ideal libertario. Reconocernos como una colectividad más amplia, no con el ánimo de borrar las diferencias, sino para dar una mirada a las distintas expresiones de lucha y pensamiento que nos permita reconocernos en las similitudes y dialogar en torno a las diferencias. Esta comunicación puede permitirnos estrechar lazos de solidaridad y crear un diálogo determinado por las experiencias de lucha.
La lucha contra el poder y por la libertad del género humano no es un caso aislado, es una necesidad que se multiplica y cobra formas diversas, de las cuales siempre podremos aprender y a las cuales siempre podremos aportar.